martes, 27 de septiembre de 2011

Más sobre KAWABATA

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¿Cuánto tiempo puede pasar sin que se le haga justicia a un alma derruida por el desprecio?, o quizá en vez de preguntarnos deberíamos pensar en la fragilidad de una experiencia sensitiva como el receptáculo de la tristeza de un mundo que es demasiado aterrador para aquellos seres que se expresan mejor en la turbulencia de un pincel y que por lo tanto no están capacitados para soportar indemnes los arrebatos pasionales de la Brutalidad que muchas veces toma la forma de un hombre inconsciente. ¿El dolor puede guardarse para siempre a través de su sublimación en exquisito quehacer artístico?La tesis que Yasunari Kawabata(Osaka, 1899) plantea en esta novela no puede ser más inquietante: ¿en qué medida mi obra de arte que es el vehículo para que mi sensibilidad violentada pueda digerir mejor el mundo debería ser discriminada en favor de la consecución de un ardoroso objetivo más terrenal pero capaz de proveerme una felicidad mayor, más “real”? La felicidad es entonces una condición que se puede o no alcanzar según el parámetro establecido por mí mismo para sentirme satisfecho y hasta “productivo” siempre bajo la amenaza de que, si uno sólo de los microcomponentes de la compleja máquinaria de la vida diaria se sale de su lugar, nos veremos atormentados por el resto de nuestra existencia por la desazón de lo que pudo ser y de los errores que debimos predecir, en un momento en que la experiencia no nos había capacitado para distinguirlos.

Otoko, la gran protagonista de Lo bello y lo triste, es una pintora al borde de sus años cuarenta que se ha ido a vivir a Kyoto tras sufrir una decepción amorosa siendo casi una niña que no sólo le dejó el fardo de la muerte de su bebita, el producto del embarazo subsecuente a su relación con un hombre veinte años mayor que ella, sino la angustia serena de saberse amante devota y eterna de él, del novelista Toshio Oki, que la ha abandonado para siempre y se ha servido de su romance para pergeñar una novela a lo Lolita acerca de la relación de un hombre maduro con una colegiala de secundaria: una infamia que pesará sobre Otoko pero también sobre la decadente carrera literaria de Oki, y Keiko, la apasionada y amoral asistente de la pintora, busca la venganza de su maestra para devolver equilibrio a un universo en el que los cuadros que reproducen plantíos de té e infantes neonatos acendiendo a la gloria no sn suficientes para regresar la tranquilidad a un alma agobiada por la vergüenza. Es probable que todos los Okis del mundo, patanes y calaveras, cuando salen a hacer sus desmanes no piensen en la variable del tiempo como asentador de sedimentos amargos en las vidas de todos, y cómo estos funcionan como vías para que la culpa se instale sobre las espaldas de cada victimario, y Kawabata nos ofrece esta visión de la venganza como una catástrofe natural, como un movimiento cósmico que, sin importar en qué abismo exterior o personal se ocultara Oki, lo habría encontrado, porque en el mundo del Premio Nobel de 1968 la comprensin del mundo en su estado natural implica un tratamiento similar para los actos humanos: quien atenta contra la inocencia de un alma pura, debe pagar, así sea con la sangre de su propio hijo. Ninguna ofensa quedará impune.

por: Lic.Mario Javier Bogarín Quintana

Ahora queda leer el libro para disfrutar de cada una de sus páginas y poder estar de acuerdo o no con lo que dice este autor.
Espero uds. puedan acercarse a este libro y comenten qué les pareció. Saludos, Lourdes

jueves, 22 de septiembre de 2011

MIREN ESTO: LA MAESTRA DE GASALLA

REALMENTE MAGNÍFICO!!! Un genio este hombre, realmente nos personifica tal cual...y díganme si no han visto alguna maestra así...


MUY FELIZ DÍA A TODOS!!!

FELIZ DÍA A TOD@S L@S MAESTR@S!!!!

El día 22 de setiembre se celebra el “Día del maestro”en Uruguay. Una fecha que con el paso de los años se ha dejado un poco de lado, cada vez menos alumnos saludan a sus maestros en este día. Además, como ya hemos dicho en otras oportunidades el rol del maestro se ha ido desvalorizando con el transcurso de los años.

El maestro siempre deja una marca en sus alumnos, aunque pensemos que no es así.

Cuando era niña adoraba estar en la escuela, porque mis maestros eran quienes me daban mimos y cariño, y debido a esto fue que decidí ser maestra también.

No debemos de olvidarnos del gran trabajo que realizamos los maestros, con pocos recursos tratamos de ejercer nuestra función de la mejor manera posible, enfrentándonos la mayoria de las veces a grandes problemas por amor a nuestros alumnos.

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por http://www.larepublica.com.uy/

Quiero dejar este poema en homenaje a todos nosotros:

Poema al Maestro

Por Henry Binerfa Castellanos dedicado a todos sus maestros
Viviendo entre otras vidas, olvida su propia vida,
destruyendo las tinieblas de la ignorancia gana su guerra,
su mayor paga son las respuestas de sus alumnos,
reír con ellos es su mayor goce.
Aunque triste esté, sonriente se le ve
la imagen más perfecta de comprensión y amor.
Su tiempo lo regaló y nunca lo discutió.
Unos lo quisieron, otros lo olvidaron
Más él siempre los quiso a todos.
Ahora, lento camina, el viento lo vence
y su voz ya no luce galante como cuando les leía.
Sentado esta, mirando el cielo, sus ojos se cierran,
su mano cae y deja libre una hoja de papel.
La ultima nota escrita, el viento la entona
y la impulsa sobre la corriente de un río.
Me llevo el gran triunfo de saber que ustedes,
mis hijos, mis alumnos queridos,
representan en cada gesto, en cada andar, en cada vibración
pedazos de mí espíritu
que ahora ya son hombres seguros,
con ideales firmes y honestos.
Si algunos se pierden en esta rueda que es la vida,
volveré en la frase de un amigo, en la mirada de un niño,
en el entrecejo de un padre, o la caricia de una madre,
y te haré recordar, cual es tú ‘camino’.
FELIZ DIA MAESTROS !!!
Copiado de la página: http://www.surcultural.info/2009/09/dia-del-maestro-uruguay/

Autor: Pamela Ferreira

Espacialmente dedicado a un amigo...

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