se desapareciera en un instante,
gracias al maravilloso efecto de la realidad.
Vemos cómo se hace infranqueable
la barrera de lo visto
para perderse en una línea difusa y frágil.
Totalmente parecido a lo que fue,
y a lo que no...
totalmente ajeno a lo cotidiano,
a lo común...
porque es único, es mío.
Ese instante, que ya no es...
hoy, está latente en los pensamientos,
en los recuerdos,
en la irremediable necedad del ser.
(mayo 2010)
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